El economista José Andrade, director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, analizó la eliminación del subsidio al diésel y sus efectos en la economía ecuatoriana.
Recordó que los subsidios deberían ser temporales y focalizados, algo que nunca ocurrió en el país: “Yo tengo 50 años y 50 años es el tiempo que lleva ‘temporal’ el subsidio al diésel en el Ecuador”.
Para Andrade, el subsidio ha significado una transferencia de recursos de quienes menos tienen hacia quienes más tienen, lo que obliga al Estado a endeudarse: “Al no tener plata, ese subsidio se paga con deuda, y al final la deuda se paga con más impuestos”.
Sobre el impacto en los ciudadanos, señaló que los ajustes no generan inflación desbordada: “Lo que ocurre es un salto de precios, una reacomodación, pero no inflación en el sentido estricto”.
En cuanto al transporte, propuso abrir más competencia en lugar de mantener precios artificiales: “Nunca hemos visto a los ecuatorianos quejarse porque faltan camisetas o pantalones. Lo mismo podría pasar con el transporte si se liberalizan las tarifas”.
Respecto al gas, advirtió que no está en los planes inmediatos del Gobierno por razones políticas, aunque debería revisarse a futuro.
Finalmente, subrayó que la clave no son los subsidios sino la generación de empleo: “Lo importante es tener trabajo, no recibir dádivas”.
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