El economista Francisco Rumbea, habla sobre la eliminación del subsidio al diésel:
“Todo impuesto es una transferencia de los ciudadanos al Estado, y el subsidio es una transferencia del Estado a los ciudadanos. Entonces, cuando yo elimino un subsidio, lo que estoy haciendo es equivalente a un aumento de impuestos”.
“El Estado está ahorrando 1.200 millones de dólares en importación anual. De esos, 300 millones regresan al transporte público y 900 a las arcas del Estado. En el neto, el efecto es positivo para el Estado”.
“Más allá del poder de mercado de los transportistas, mi impresión es que no va a ser muy significativo en los precios de los comestibles”.
“La eliminación del subsidio es como una subida de un impuesto. Si pagabas 37 dólares en diésel y ahora pagas 50, seguirás pagando 50. Eso no va a cambiar”.
“Es como que este ahorro equivaldría a subir el IVA en 3 puntos porcentuales. Yo prefiero esta subida de combustibles que un IVA del 18%”.
“Por cada dólar que queríamos llegar con la gente, perdíamos tres. Costaba cuatro, pero solo uno llegaba a la gente correcta”.
“El problema no es tanto el diésel, el problema es que los transportistas privados tienen poder de mercado. Muchas veces suben precios sin proporción con el costo real”.
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